miércoles, 5 de noviembre de 2008

Huellas

Descalza entre la dulcísima penumbra de tu sueño, salvando el insalvable obstáculo de tu devoradora mirada, huyo de la cadena perpetúa de tu piel.

Cuento con el agotamiento de Ares tras la conquista y sorteo el silencio de la noche con un sigilo más propio de un huidizo asesino que de una Afrodita recién bañada en espuma.

Finalmente lo consigo y escapo de las fauces de tus garras que nublan y anulan mi razón, convirtiéndome en el frágil resultado de tus deseos.

Lejos, escondida y aterrada te rezo día y noche para que no encuentres mis huellas.

7 comentarios:

Guri dijo...

y si no osn huellas lo que sigue?
y si es tu olor?

Ego dijo...

Yo soy más de Momo y Palas Atenea. Afrodita nunca tuvo gusto para elegir sandalias, y Ares tenía un trastorno psiquiátrico de libro.
Un lujo volver a leerte, aunque ya te lo habrán dicho.
Un (b)eso

theyedropper dijo...

Seguro que las encuentra, es muy dificil no dejar marca con zapato de tacón.

Rose Kavalah dijo...

¡cómo no te va encontrar!
si al final, a pesar de las migas de pan no te acaba encontrando, eres tú la que vuelves a su lado

ybris dijo...

Mejor a veces no dejar rastro.

Besos.

AKSARAY dijo...

Has vuelto ¡¡ :-)

Lunarroja dijo...

Me alegro de volver a encontrar tus huellas.
Te sigo, ahora que yo dudo sobre si volver sobre las mías propias.
Feliz camino.