Oremos

Y en medio de toda esta maldad yo rezo al Señor. Os invito a que todos pidáis una oración por aquellos seres descarriados que conozcáis.

Yo ya lo he hecho.


Ritual demoníaco

Las estadísticas me parecen cada vez menos útiles, pero a veces sirven para descubrir cosas curiosas. Desde hace unos días he podido ver que alguien llega a este blog metiendo en google la siguiente frase: “cómo invocar al demonio”. Pues bien, aunque llegando hasta aquí se podría decir que ya está muy cerca, bromas a parte, yo sé cómo hacer que el demonio se presente.

El ritual es muy sencillo. Se coge una botella de vinagre de mala calidad y se persigue al alguien que tenga pinta de mala persona, entonces es necesario ir echándole vinagre. Como el individuo en cuestión tratará de evitarlo será necesario correr detrás de él mientras se pronuncian las siguientes palabras: Saturinoni Cabezoni que viene a decir algo así como SantoDiosTodoPoderosohazqueSatanássemanifiesteenestecabezón.

La prueba definitiva de que el demonio está dentro de la persona ritualizada se tendrá si al echarle vinagre en los ojos ésta grita despavoridamente. ¡Ahí tenemos a Satanás!

Ha sucedido

No sé si es un halago o un insulto, pero me han plagiado, y no sólo a mí.

PD: por lo visto la autora del plagio, muerta por la vergüenza, a cerrado su agujerito de ladrona.

Situación embarazosa

Salir a tender al patio de luces, que se te salga el pecho izquierdo (es el más rebelde) del escotadito vestidito de verano y que justo en ese momento escuches de fondo un “buenos días” del educadísimo vecinito de enfrente.

Conclusión del 23 de agosto de 2005

Según que actitudes dividen a los seres humanos en dos grupos:

  1. Hijos de puta
  2. Subnormales

Algunas con más de treinta son muy liberales

Sí, es un nuevo fenómeno social. Son mujeres con treinta o más años, tienen un trabajo, viven, en su mayoría, independizadas de sus padres y no quieren depender ni económica ni afectivamente de un hombre.

Estas renovadas mujeres se caracterizan por varias cosas: siguen la moda (todas visten igual), van al gimnasio (intentan eliminar una celulitis más que instaurada es sus muslos), hablan constantemente de lo bien que están solas (así dejan claro a todo el mundo que ellas deciden su soledad), jamás se plantean la maternidad de forma conjunta (no han encontrado a quien engañar), critican a las amigas que tienen pareja estable (es la única forma de disimular su envidia) y se sienten atraídas por los hombres con pareja (piensan que al estar “amaestrados” sería más fácil el manejo).

Es usual verlas frecuentando las salas de “moda”, flirteando y coqueteando, haciendo ver que sólo quieren pasar “un rato agradable” mientras beben y fuman sin parar (es lo que ellas entienden como igualdad).

Esta mujer es inconformista por naturaleza y no se conforma con un polvo de una noche, no. Quiere mucho más, quiere a la presa, quiere lucir un anillo, quiere pasar al otro lado, al lado del matrimonio. Sí, eso es la liberación para ellas: arrastrase hasta convertir al amante en marido y que las saquen a bailar, a cenar y las lleven vestidas de blanco al altar donde terminaran sus pesadillas de golfa solterona y así poder cambiar el exceso de maquillaje por la cara lavada, los tacones por las zapatillas de estar por casa, el gimnasio por las reuniones de casadas, las salidas nocturnas por cenas en casa de los suegros.

Por su puesto, cuando una de estas mujeres pasa “al otro lado” repudia hasta la muerte a las amigas que aún siguen solteras y critica el comportamiento de éstas excusándose en lo mucho que han cambiado, refiriéndose a ellas como “busconas” y no permite jamás que se acerquen a SU presa.

Y así transcurre el ciclo vital de estas mujeres liberales, ambiciosas, con aspiraciones y dispuestas a todo por conseguirlas.

O2

Después de la humedad, del sudor, de la saliva, del semen y sólo después del sexo, de su sexo, vuelvo a renacer. Su carne es el alimento de esta pobre adicta de él que es lo que soy, al fin y cabo. No me basta con tenerle cerca, no me basta con escucharle. Necesito saber, sentir que muere en mí, que la dureza de su erección lleva mi nombre. Que cada lametón es el inevitable impulso del deseo y mi boca su puerta al laberinto que le lleva a mi latiente entrepierna, donde vive hasta que yo muero.

Sólo después de esto quiero seguir viviendo.

1 + x favor

Es sorprendente como, a pesar de lo dolorosas que son las despedidas, nos seguimos encontrando una y otra vez. Una y otra vez.

Mi comunidad

Siempre he pensado que no es justa la “manía”, en general, que se tiene a los vecinos. Quiero decir que la del 3º es una cotilla que se pasa el día en la mirilla, la del 1º es una guarra que tiende los calcetines blancos desteñidos de rosa, el del 6º un borracho porque llega dando tumbos y nunca atina a meter la llave... En fin, posiblemente esto sea verdad pero deberíamos mirarlos con cariño. Son, después de nuestra familia, las personas que más nos conocen. Con quién compartimos la vida, el día a día. Me explico, si yo discuto con mi chico, mi vecino de enfrente, Tomás (esquizofrénico soltero que cuida de su madre desde hace años a la que le falta un ojo por mucho que ella asegure que no le falta de nada), pues él es partícipe también y al día siguiente, como hombre educado que es, me pregunta que si ya estamos bien y yo asiento con una sonrisa (tenemos nuestro código) ya que mi buen vecino no tendrá constancia de la reconciliación hasta que no sea partícipe oyente de mi apoteósico orgasmo. Y es que es así. Si yo oigo la cisterna de Tomás a media noche sé que no está bien y es obligación mía interesarme en cuanto le vea ó si por ejemplo la vecina de arriba no follara un día a las doce de la mañana también tendría que preguntarle, no vaya a ser que el marido se entere que tiene un amante y yo a la luna de Valencia.

Adoro a mis vecinos, tanto que tengo la necesidad de compartir mis alegrías con ellos. Si vienen amigos a cenar a casa pongo la música alta para que participen de mi felicidad. Si salgo de fiesta me pongo los tacones una hora antes para que sepan que toca cena de gala. Si me he comprado un abrigo de Calvin Klein lo digo bien alto en el patio para que se alegren. Si toca limpieza, abrillanto bien las ventanas para que puedan aprender como se hace. Si estreno modelito evito el ascensor, así por las escaleras siempre me puedo encontrar a algún vecino y enseñárselo. Si viene algún vecino a pedirme un poco de detergente no se lo doy, para que pueda aprender el valor de la responsabilidad. Que me encuentro con la anciana del 8º cargada de bolsas, pues no le ayudo para que no se sienta una vieja inútil. Y es que yo les quiero, son parte de mí.

Por cierto ¿mi rol? Soy la vecinita del 5º, la que abre la puerta en bragas ¿quieres un poquito de sal?

Madrid me trae recuerdos. Unos gratos, otros no tanto.

Este fin de semana iba a ver, por primera vez desde hace cuatro años y en un intento de eliminar un mal sabor de boca, a alguien a quien amé. Entonces me dio por pensar en lo mucho que sufrí por su indiferencia o mejor dicho por su desmedido interés en lo que es el envoltorio de mi alma, es decir, mi cuerpo. Y después de analizar todos los puntos de nuestra “relación” y de cómo perdí mi trabajo por su culpa llegué a la siguiente conclusión: no me dio amor porque es incapaz de amar a alguien que no sea él mismo, me traicionó en el trabajo porque es tan poca cosa que todo le resulta una amenaza, abusó de mi confianza porque no tiene escrúpulos. Así que hoy soy capaz de ver que aquel ser destellante de inteligencia y cultura no era más que un disfraz para disimular su absoluta carencia de humanidad. De ahí que para él el amor se limite a historietas pseudoeróticas para excitar a ingenuas muchachas que le ven como un mentor y los sentimientos hacia su mujer el triunfo de haber conseguido a ésta ante el fracaso, según él, del que fue su mejor amigo.

Ahora no soy capaz de entender como fue que le amé, quizá sea porque hace cuatro años yo también era ingenua.

Finalmente regresé a mi casa sin darle la oportunidad de quitarme el amargor de su presencia en mi pasado y desde hoy ese ser ha dejado de existir para mí.

Descanse en paz.

Lo confieso: soy infiel

Espero que sepas perdonarme, pero este fin de semana me iré con él. Amada mía, no sufras porque volveré, volveré porque te amo, porque no quiero irme de ti pero, a veces, necesito verle, sentirle, recordar aquellos momentos en los que vivía en él y era feliz. Fueron muchos años de amor.
Este fin de semana recordaré mi amor por él en una habitación de un hotel de la Castellana. Pensaré en ti y no olvides que Madrid es ese viejo amante con quien, inevitablemente, amada Barcelona, te soy infiel de cuando en cuando.

Frases célebres, mías

  1. A partir de según que edades vestirse de noche significa ponerse el pijama.
  2. Solamente existe una razón para que no haga algo: que no quiera hacerlo.
  3. Ser un hijo de puta es una virtud, ser un mierda un defecto.
  4. Para conquistar a una mujer inteligente hace falta mucho más que un cacho de carne de erecta.
  5. Si tú me dices ven, posiblemente no vaya.
  6. Hay personas que son como las cacas de perro: sólo sirven para molestar y producir mal olor.
  7. La elegancia es cagarse en la puta madre de alguien sin mencionarla.
  8. La primera putada es culpa del que putea, la segunda del que lo permite.
  9. Los adverbios aumentativos de cantidad restan intensidad al Te quiero.
  10. Lo inteligente es estar de mi lado, a partir de ahí que cada cual decida.
  11. Algunas mujeres al no encontrar al príncipe azul, se conforman con el primer pitufo que encuentran.
  12. El peor fallo que puede tener un nombre en la primera cita es ser él mismo.
  13. Para solucionar según que problemas lo mejor es cruzar con el semáforo en rojo.
  14. Para entretener a un plasta lo mejor es recomendarle un recuento de cromosomas.
  15. Yo sería feliz sino fuera por el resto del mundo.
  16. El peor de mis defectos es no ser idiota.
  17. El parto es una operación con un postoperatorio que dura toda la vida.
  18. Mi madre descansa en paz, desde que no vivo con ella.
  19. Para quererme hay que ser un poco masoquista.
  20. El mundo está lleno de diamantes con olor a culpabilidad masculina.
  21. No es recomendable enamorarse de mí, porque soy inolvidable.
  22. Dicen que a los hombres se les conquista por el estómago, y yo chupándoles otra cosa…
  23. El celoso con motivos no es celoso, es un cornudo.
  24. Las heridas del corazón sangran por los dedos.
  25. El amor es un producto y la seducción una estrategia de marketing.
  26. Lo peor que puede hacer una mujer es pasar de las faldas de su madre a la bragueta de un hombre.
  27. Mamá te quiero mucho, sobre todo cuando no te veo.

A Freud se le olvidó uno

Desde hace tiempo tengo la necesidad de compartir una sensación que creo está poco valorada entre los humanos civilizados.

Tengo que confesar que todo se lo debo a mi padre (si él supiera). La cuestión es que cuando yo era pequeña él, mi padre, era el responsable de mi higiene, con todo lo que eso conllevaba: el pelo, el cuerpo, detrás de las orejas, los dientes, los oídos... Mmmm los oídos. Apenas tenía cuatro años cuando tuve mi primer orgasmo auditivo. Así, como suena, y es que la sensación del bastoncillo meneándose en el interior de mi oído me producía tal placer que llegué incluso a desear más que nada el momento en que mi padre me bañara. Mi madre nunca supo estimularme el oído. Por eso el título de este post, y es que al Señor Freud se le pasó por alto este orgasmo que además es unisex. Lo que no sé es como lo hubiera calificado, porque si el muy energúmeno llamaba infantiles a las mujeres que tenían orgasmos clitorianos (que se lo pregunten a la alcachofa de mi ducha) a saber lo que hubiera dicho de mis orgasmos auditivos...

Veinte años

Hoy hace veinte años que fui la niña más feliz del mundo. No podía creer que, por fin, existieras. Tan pequeño, tan guapo, tan sano…
Deseaba, por encima de todo, tener un hermano, demasiado tiempo sola, y alguien me dijo que rezando a la Virgen cada noche, Dios me lo mandaría. Un año me pasé rezando cada noche, llegué incluso a enfadarme y a poner a la dichosa virgencita mirando a la pared, pero al final llegaste. Después alardeaba de lo mucho que me había costado hacer que vivieras, ante la sonrisa irónica de nuestros padres. En fin…
Durante años has sido mi mejor amigo, mi cómplice, mi confidente. Apenas notamos esos ocho años de diferencia y nos convertimos en inseparables. Ahora dices que soy tu persona preferida, a quien más quieres y a mí me hace gracia porque nuestros juegos (inventados) siempre consistieron (consisten) en que yo te amargara (amargue) la vida.

Te quiero, enano (a pesar de los veinte centímetros que me sacas) y quiero que seas feliz y que crezcas por dentro y que disfrutes y quiero seguir amargándote la vida.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS!


Nota: en la foto tenía seis años, no pongo una actual porque… mejor no y punto.

Ceniciento 2005

Iba yo caminando un día, tranquilamente, cuando sin esperarlo me encontré con un ser maravilloso. Tenía aspecto de hombre pero era atento, educado, simpático, sincero, atractivo, inteligente, ingenioso, dulce, sensible, viril, generoso, amable, culto, comprometido. Tenía una sonrisa preciosa. Nada le sentaba mal. Comprendía cualquier cosa que le comentara. Quería ayudarme a superar todos mis miedos. Pero un día, sin apenas darme cuenta, se transformó completamente y se convirtió, en uno más.

Presente de indicativo

Yo soy un/a hijo/a de puta
Tú eres un/a hijo/a de puta
Él/Ella es un/a hijo/a de puta
Nosotros/as somos unos/as hijos/as de puta
Vosotras/as sois unos/as hijos/as de puta
Ellos/as son unos/as hijos/as de puta

Todos somos unos hijos de puta y aquí no se salva nadie. Empezando por mí y terminando por ti.

La “liberación de la mujer” nos está esclavizando

Como todos los grandes cambios, en cuanto a patrones de comportamiento, el de la liberación de la mujer también necesita un periodo de ajuste. Es cierto que en esta lucha se han conseguido cosas, pero como quien más quien menos ya las conoce me centraré, únicamente, en las consecuencias negativas de este, espero, periodo de transición cultural.

Es cierto que ahora las mujeres ocupamos las universidades, y posteriormente podemos acceder a un trabajo digno (para esto bastaría con un par de mamadas bien escogidas, si se desea un cargo de responsabilidad es necesario un completo), también es cierto que votamos (por algo ganó Zapatero, es mucho más guapo que Rajoy) incluso nos hemos convertido en grandes lectoras (Cosmopolitan habla de todo y como es la revista más machista que hay en el mercado, nos permite conocer las necesidades masculinas). Y lo mejor de todo, como somos tan liberarles no hay un hombre que se atreva a ponernos la mano encima (la violencia de género no son más que peleas en las que gana él). Grandes avances los de la mujer es estos últimos tiempos, pero, como ya he dicho antes, no todo es bueno. O mejor dicho, todo es bueno hasta que se llega a los treinta. Este es el momento en el que la “liberación femenina” se torna esclavitud.

Al llegar a los treinta una ha de estar ubicada profesionalmente, tener marido o, en su defecto, un buen proyecto de marido, tener una talla treinta y seis, hablar, mínimo, tres idiomas (sin contar el francés), vestir de un modisto famoso, ser la mejor amante en 1000 km a la redonda y estar preparada para combinar, perfectamente, una vida de pareja con la maternidad y conseguir, a la vez, un ascenso en el trabajo.

Como mujer que soy todo esto me llena de satisfacción. La posibilidad de poder hacer tantas cosas al mismo tiempo es un sueño hecho realidad, pero hay momentos en los que echo la vista atrás y recuerdo aquellos tiempos en los que las mujeres tan sólo podían estar en casa (dormir hasta las doce), hacer la compra (relacionarse), ver la telenovela (masturbarse con el protagonista), estar pendiente del gas butano (recibir al padre de muchos niños de mi generación). En fin, una vida llena de limitaciones que ya casi no existen.

Ahora sólo queda esperar a que este cambio cultural se ajuste y todo será maravilloso. Mujeres y penes con patas viviendo en armonía y felicidad.