miércoles, 17 de agosto de 2005

Mi comunidad

Siempre he pensado que no es justa la “manía”, en general, que se tiene a los vecinos. Quiero decir que la del 3º es una cotilla que se pasa el día en la mirilla, la del 1º es una guarra que tiende los calcetines blancos desteñidos de rosa, el del 6º un borracho porque llega dando tumbos y nunca atina a meter la llave... En fin, posiblemente esto sea verdad pero deberíamos mirarlos con cariño. Son, después de nuestra familia, las personas que más nos conocen. Con quién compartimos la vida, el día a día. Me explico, si yo discuto con mi chico, mi vecino de enfrente, Tomás (esquizofrénico soltero que cuida de su madre desde hace años a la que le falta un ojo por mucho que ella asegure que no le falta de nada), pues él es partícipe también y al día siguiente, como hombre educado que es, me pregunta que si ya estamos bien y yo asiento con una sonrisa (tenemos nuestro código) ya que mi buen vecino no tendrá constancia de la reconciliación hasta que no sea partícipe oyente de mi apoteósico orgasmo. Y es que es así. Si yo oigo la cisterna de Tomás a media noche sé que no está bien y es obligación mía interesarme en cuanto le vea ó si por ejemplo la vecina de arriba no follara un día a las doce de la mañana también tendría que preguntarle, no vaya a ser que el marido se entere que tiene un amante y yo a la luna de Valencia.

Adoro a mis vecinos, tanto que tengo la necesidad de compartir mis alegrías con ellos. Si vienen amigos a cenar a casa pongo la música alta para que participen de mi felicidad. Si salgo de fiesta me pongo los tacones una hora antes para que sepan que toca cena de gala. Si me he comprado un abrigo de Calvin Klein lo digo bien alto en el patio para que se alegren. Si toca limpieza, abrillanto bien las ventanas para que puedan aprender como se hace. Si estreno modelito evito el ascensor, así por las escaleras siempre me puedo encontrar a algún vecino y enseñárselo. Si viene algún vecino a pedirme un poco de detergente no se lo doy, para que pueda aprender el valor de la responsabilidad. Que me encuentro con la anciana del 8º cargada de bolsas, pues no le ayudo para que no se sienta una vieja inútil. Y es que yo les quiero, son parte de mí.

Por cierto ¿mi rol? Soy la vecinita del 5º, la que abre la puerta en bragas ¿quieres un poquito de sal?

10 comentarios:

Juan de Dió dijo...

me recuerda:

Los porretas "mis vecinos"

Vedia dijo...

Cada comunidad es un ecosistema en sí misma. Yo acabo de independizarme de mis padres (con 20 añitos que tengo), y todavia estoy adaptandome a mi comunidad en Madrid.

Sin duda si te tuviera como vecinita, se me agotarian mas cosas que sólo la sal, xDDD

chin dijo...

Pues no sé. Yo prefiero evitar las confianzas gratuitas, con amabilidad es suficiente y tengo la suerte de no oirles... ...pero manía no se la tengo a ninguno.

Siddhartta dijo...

Si, quiero sal, huevos, aceite, arroz, pan.... xDD

Cati dijo...

Yo, ya sabes q tengo puesta en el blog la foto del techo de mi vecino marcelino.
Un besote.

Treiral_ dijo...

yo soy el freak del 8º, no me relaciono con nadie del edificio si puedo evitarlo xD
(excepto la vecina del primero, mmmmm)

Gus dijo...

yo mataria a todos los mios. Son como de la familia, pero sin lazos sanguineos q te impidan odiarlos.

Negative dijo...

me descojono... mi rol es el del bajos que es un poco raro... buen chico, pero raro. Un dia de estos saldran por la tele diciendo eso... XD

Prefiero a las mascotas de mis vecinos.

sal?

weaken dijo...

Que les jodan. Una de las vecinas de mi rellano debió verme cuando "meaba" en el garaje (no podía llegar hasta mi casa). Y al día siguiente se meó en mi puerta. Aún hoy intento pensar en cuando lo hizo y como ideó el plan para que no le viese.

Mi rol? Soy "el que hace las fiestas" (cuando en realidad ese es el de al lado, que encima nunca me invita). Mi vecino hace una fiesta, y luego al día siguiente todo el mundo me mira en el ascensor "miraló, y está tan pancho". Tiene huevos.

broncobily dijo...

Ya vés, esta tarde me has echo reír.Con lo de abrillantar las ventanas hasta he soltado una carcajada ja.