El beso del perrito, una ñiña preci, el abrazo perfecto, un cuerpo y alma de gitana, un grito: me quiero morir, un gato horroroso, un bingo, un cante, una escapada a Sant Pol de Mar, un bacalao a la brasa, un sofá cama, un amareto con naranja, un ventilador de techo, un orgasmo compartido, una mamada por sorpresa, una peli de madrugada, un poeta urbano, una guinda pinchada, un hospital de quemados en Getafe, pan con tomate, un sms a la vez, una siesta en el sofá, un café contigo, ser su puta, una flor de verano desafinada, un pomelo rojo, una pared verde, un baño turco improvisado, unos zapatos cómodos, caramelos a San Medir, la rosa 25, el meridiano de Greenwich, una ambulancia de madrugada, un cus cus, comer a las cinco de la tarde, apagarme si me conviene, chafarle... Un adios.
Un mundo de pequeñas cosas
Una canción (Deep Blue Day de Brian Eno), un rayo de luz por la ventana, unos brazos que se estiran, unas piernas que salen de la cama, unos pies que tocan el suelo buscando las zapatillas. Un reencuentro con el espejo, un microondas que pita, un café con leche un zumo de naranja y una tostada. Una ducha con olor a almendras y miel. Un secador que despeina, unos trazos de color y un portazo.
Una sonrisa maliciosa, un “buenos días”, un café de maquina en una taza de flores, un mail de un amigo, un cotilleo a media mañana con un pincho de tortilla, una invitación a comer, un niño que me saluda, dos besos con abrazo, un “qué guapa estás”, un sms.
Un paseo, un capricho para el paladar, un escaparate, una llamada de teléfono, una mirada cruzada y una sonrisa, unas llaves, una puerta, un paraíso… Una mujer: las más feliz del mundo.
Una sonrisa maliciosa, un “buenos días”, un café de maquina en una taza de flores, un mail de un amigo, un cotilleo a media mañana con un pincho de tortilla, una invitación a comer, un niño que me saluda, dos besos con abrazo, un “qué guapa estás”, un sms.
Un paseo, un capricho para el paladar, un escaparate, una llamada de teléfono, una mirada cruzada y una sonrisa, unas llaves, una puerta, un paraíso… Una mujer: las más feliz del mundo.
La Mierda, la Caca y la Porquería
Mierda: Tías, cómo he follado este weekend.
Caca: ¡¡¡Mira que eres puta!!!
Porquería: Calla Caca, deja que nos cuente quien ha sido la victima esta vez.
Mierda: Mmmm las dos lo conocéis.
Caca: No me digas que…
Porquería: ¿Al final te lo has tirado?
Mierda: Sí, sí y sí.
Caca: Pero tía ¿y su mujer?
Mierda: En la casa del pueblo con la niña.
Porquería: ¿Y ahora qué?
Mierda: Ahora nada, paso de él…
Caca: Hay que ver cómo eres Mierda.
Mierda: Yo sólo quiero follar…
Porquería: Pero... ¿esta vez te has corrido o tampoco?
Mierda: ¡No!
Caca: Joder, tanto follón para esto, buag, paso de vosotras. Voy a ver si trabajo un poco.
Mierda: Si eso, trabaja que tienes que pagar la hipoteca.
Caca: Perdona bonita, pero yo trabajo por placer porque mi marido tiene un sueldazo y no necesito el dinero. Para mí el trabajo es hacer vida social.
Porquería: Ya ya.
Mierda: Por eso vistes en Zara y H&M, ¿no?
Caca: Es que yo prefiero tener diez pantalones de moda que tres de un pastón.
Porquería: En eso te doy la razón, Caca. Estoy contigo.
Mierda: No tenéis ni idea.
Caca: Claro Mierda, como tú con treinta y dos años aun vives en un piso compartido no tienes los gastos de una vivienda.
Mierda: Tía es que yo quiero disfrutar de la vida y cuando conozca a un milloneti, pues me quedaré preñada y me casaré.
Porquería: ¡Tú di que sí! ese será el momento de hacerte una señora decente y respetable.
Caca: Claro, como tú que presumes de estar muy enamorada de tu chico y no pierdes la oportunidad de calentar toda polla que se te acerca.
Porquería: ¿Qué coño dices, Caca?
Caca: Pues lo que oyes, mona. Reconoce que la otra noche de fiesta, el morenito que se te acercó te puso las bragas chorreando y tú te dejaste querer…
Porquería: Tía estábamos de fiesta eso no quiere decir nada.
Mierda: Uy esto se calienta, me voy a la oficina. Ciao nenas, nos llamamos.
Porquería: ¡Ciao guapa!
Caca: Bye, sé buena.
Porquería: Mira que se ha puesto gorda.
Caca: Y además va todo el puto día emporrada…
Porquería: Es verdad. Porque yo sólo fumo pero por la noche con mi chico, para dormir bien.
Caca: Pues claro, como debe ser.
Porquería: Bueno anda vamos que llegamos tarde.
Caca: Sí vamos.
Esther Iglesias Caño
NOTA: Esta conversación está basada en hechos reales. Los nombres han sido cambiados por unos mucho mas apropiados, para evitar susceptibilidades innecesarias.
Caca: ¡¡¡Mira que eres puta!!!
Porquería: Calla Caca, deja que nos cuente quien ha sido la victima esta vez.
Mierda: Mmmm las dos lo conocéis.
Caca: No me digas que…
Porquería: ¿Al final te lo has tirado?
Mierda: Sí, sí y sí.
Caca: Pero tía ¿y su mujer?
Mierda: En la casa del pueblo con la niña.
Porquería: ¿Y ahora qué?
Mierda: Ahora nada, paso de él…
Caca: Hay que ver cómo eres Mierda.
Mierda: Yo sólo quiero follar…
Porquería: Pero... ¿esta vez te has corrido o tampoco?
Mierda: ¡No!
Caca: Joder, tanto follón para esto, buag, paso de vosotras. Voy a ver si trabajo un poco.
Mierda: Si eso, trabaja que tienes que pagar la hipoteca.
Caca: Perdona bonita, pero yo trabajo por placer porque mi marido tiene un sueldazo y no necesito el dinero. Para mí el trabajo es hacer vida social.
Porquería: Ya ya.
Mierda: Por eso vistes en Zara y H&M, ¿no?
Caca: Es que yo prefiero tener diez pantalones de moda que tres de un pastón.
Porquería: En eso te doy la razón, Caca. Estoy contigo.
Mierda: No tenéis ni idea.
Caca: Claro Mierda, como tú con treinta y dos años aun vives en un piso compartido no tienes los gastos de una vivienda.
Mierda: Tía es que yo quiero disfrutar de la vida y cuando conozca a un milloneti, pues me quedaré preñada y me casaré.
Porquería: ¡Tú di que sí! ese será el momento de hacerte una señora decente y respetable.
Caca: Claro, como tú que presumes de estar muy enamorada de tu chico y no pierdes la oportunidad de calentar toda polla que se te acerca.
Porquería: ¿Qué coño dices, Caca?
Caca: Pues lo que oyes, mona. Reconoce que la otra noche de fiesta, el morenito que se te acercó te puso las bragas chorreando y tú te dejaste querer…
Porquería: Tía estábamos de fiesta eso no quiere decir nada.
Mierda: Uy esto se calienta, me voy a la oficina. Ciao nenas, nos llamamos.
Porquería: ¡Ciao guapa!
Caca: Bye, sé buena.
Porquería: Mira que se ha puesto gorda.
Caca: Y además va todo el puto día emporrada…
Porquería: Es verdad. Porque yo sólo fumo pero por la noche con mi chico, para dormir bien.
Caca: Pues claro, como debe ser.
Porquería: Bueno anda vamos que llegamos tarde.
Caca: Sí vamos.
Esther Iglesias Caño
NOTA: Esta conversación está basada en hechos reales. Los nombres han sido cambiados por unos mucho mas apropiados, para evitar susceptibilidades innecesarias.
Las carencias afectivas se solucionan con dinero:
Las mujeres contratando a un “chapuzas” y los hombres yéndose de putas.
¡Ya sé lo que es el amor!
Que se te achicharren las tostadas y él/ella te diga:
-¡Qué doraditas te han quedado hoy, mi amor!-
-¡Qué doraditas te han quedado hoy, mi amor!-
El Mérito
El mayor de los méritos de mi último amante no fue una escapada a París, ni una cena romántica a luz de las velas, ni una docena de rosas rojas con una tarjeta, ni un anillo de brillantes, ni un paseo en barca por El Retiro de Madrid. No. Tampoco fue una carta de amor firmada con sangre, ni una promesa de amor eterno, ni un desmayo provocado por un orgasmo, ni un beso de esos que hacen volar. No. El mayor de sus méritos fue hacerme creer un “Te quiero”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
