La vida: un juego de puntos.

Sucede que al nacer cada individuo lleva impreso parte de su futuro. No se trata de genes ni de cualidades innatas, sino más bien de quien le espera fuera, de lo que la vida le otorga de forma natural, así, sin preguntar, sin hacer nada más que llegar.

Es casi como un juego en el que de forma azarosa cada uno nace con una serie de puntos, no hay una regla para esto, ni un baremo, ni un límite, pero de los puntos que se otorgan dependerá el resto del juego.

Así mismo puede suceder que el individuo A nazca con cien puntos, porque su padre era un hombre sano, su madre se cuidó mucho en el embarazo y él ha nacido lleno de salud, por otro lado es un bebé muy esperado y tendrá a toda una familia deseosa de cuidar de su optimo crecimiento, además de haber nacido en un país libre. En cambio el individuo B ha nacido fruto de una violación a una mujer de veintitrés años que caminaba por la calle, no muy despejada, tras comprar al camello de turno su dosis diaria de heroína. Ésta que jamás pensó ser madre soltera asume con resignación un embarazo que no consigue liberarla de su adicción. El individuo B, ha nacido con menos cien puntos y esto supondrá un retraso que tendrá que superar a lo largo del juego.

Puede suceder que el individuo A pierda puntos de manera descontrolada y se iguale al B, o que el individuo B gane puntos e iguale o supere al A. En cualquier caso, siempre habrá una gran desventaja del segundo respecto al primero y eso se traducirá en una carga que hará mucho más difícil el juego de vivir. Aunque el premio no estará nunca garantizado para ninguno de los dos, porque el ganador será el que más momentos de felicidad haya tenido, y esto no depende de los puntos.

Dupeto & Picheto

Dupeto y Picheto eran dos amigos inseparables pero con vidas y experiencias muy diferentes.

Picheto mucho más abierto y extravertido que Dupeto, había vivido mucho más que su amigo, a pesar de contar con la misma edad, pero su flexibilidad le hacía mucho más receptivo a la hora de experimentar, aun siendo muy selectivo una vez que se decidía nada podía frenarle. En cambio Dupeto a pesar de resultar muy llamativo por su exuberante físico y contar con muchos admiradores prefería pasar inadvertido, especialmente para todos aquellos que no le inspiraban demasiada confianza. Dupeto era muy sensitivo y se guiaba casi siempre por su instinto.

Un día el simpático y atrevido Picheto le propuso a Dupeto conocer a un gran amigo. Kur, que así se llamaba, era grande y hermoso el sueño de cualquier Picheto, pero Dupeto se mostró dudoso. Después de largas conversaciones entre los dos amigos y del entusiasmo de Picheto contando las maravillas que conocía de Kur, a Dupeto se le despertó la curiosidad, aun siendo consciente de sus limitaciones a la hora de relacionarse, pero en una situación así no podía negarse, además confiaba ciegamente en el criterio de Picheto.

Una noche quedaron los tres, Kur quedó completamente fascinado ante la belleza de Dupeto, pero esto no fue suficiente para que la timidez de éste desapareciera. Así que esa noche Dupeto quedó en segundo plano siendo Kur y Picheto los protagonistas de la velada. Estas veladas se repitieron varias veces más, adoptando Dupeto siempre una postura de observador y eclipsado por el ingenio de Picheto. Hasta que un día, Dupeto decidió formar parte activa de aquellos encuentros. Esta iniciativa hizo que Kur se sintiera muy feliz y contento, lo que llevó a que la relación entre los tres fuera más estrecha, cosa que satisfacía enormemente a Picheto ya que sus esfuerzos por empujar a Dupeto a abrirse a Kur no habían sido en vano.

Ahora Dupeto, Picheto y Kur son un trío indisoluble y tienen la intima formula para que exista entre los tres el respeto y la naturalidad necesaria que hace posible que cada uno ocupe su lugar.


NOTA: Las cosas no son siempre lo que parecen.