Hay que tener amigos hasta en el infierno, y yo me llevo especialmente bien con google, porque me cuenta cosas. Lo último, que me han plagiado por enésima vez. En este caso se trata de un idiota (al menos tiene cara de serlo) que no sabe decirle “Te quiero” por sí solito a la putilla de turno, para ello se ha hecho valer de un post recientemente publicado por mí. Lo que este señor se ha olvidado es que se pueden copiar las palabras y hacerse pasar por quien no se es en realidad, pero la clase no se puede plagiar.
El dolor de un “hasta pronto”
Tan sólo duele la soledad cuando él se sube al tren, a ese maldito tren que lo arrastra de mi vida para devolverlo a la suya propia.
No hace tanto era un enano que se acercaba a mí y de puntillas trataba de demostrarme lo mucho que había crecido porque casi llegaba hasta mi pecho. Ahora con más de un metro ochenta soy yo la que juega a eso con los tacones, entonces él me coge en brazos y me dice -¿ves que sí eres alta?-.
Es, posiblemente, el único hombre que me acepta tal cual soy, así le sirvo, mis manías no le molestan demasiado, tampoco si mis rizos están alborotados por la mañana y ni mucho menos que no me guste cocinar.
Es, posiblemente, el único hombre con quien, de cuando en cuando, soy capaz de compartir mi espacio.
Hasta pronto, hermano.
No hace tanto era un enano que se acercaba a mí y de puntillas trataba de demostrarme lo mucho que había crecido porque casi llegaba hasta mi pecho. Ahora con más de un metro ochenta soy yo la que juega a eso con los tacones, entonces él me coge en brazos y me dice -¿ves que sí eres alta?-.
Es, posiblemente, el único hombre que me acepta tal cual soy, así le sirvo, mis manías no le molestan demasiado, tampoco si mis rizos están alborotados por la mañana y ni mucho menos que no me guste cocinar.
Es, posiblemente, el único hombre con quien, de cuando en cuando, soy capaz de compartir mi espacio.
Hasta pronto, hermano.
¡Y llegaron los 30!
Hace treinta años, un cinco de mayo llegué a este lugar que llaman mundo y al que aún no le he pillado el truco.
Normalmente no he celebrado mis cumpleaños, nunca pensé que la vida fuera algo para celebrar, después de todo me la habían impuesto, pero este año será distinto. Además he conseguido muchas cosas, yo sola, y tengo gente fantástica con quien celebrarlo.
¿Qué más se puede desear?
Normalmente no he celebrado mis cumpleaños, nunca pensé que la vida fuera algo para celebrar, después de todo me la habían impuesto, pero este año será distinto. Además he conseguido muchas cosas, yo sola, y tengo gente fantástica con quien celebrarlo.
¿Qué más se puede desear?
Piel

La tecnología es uno de esos avances que bien utilizado ofrece posibilidades infinitas en casi todos los aspectos. Uno de ellos las relaciones humanas. Gracias a Internet, gente que vive a miles de kilómetros puede comunicarse a diario, incluso es posible hacer amigos. Pero claro, esto es como la dinamita, que fue inventada para facilitar el trabajo en la mina y una vez en las manos de los humanos fue utilizada para matar. El caso de Internet no es tan radical, pero si preocupante cuando éste es el único medio de comunicación y las emociones se traducen en correos electrónicos o besos en gif, llegando incluso a culminar en algo que hacen llamar cibersexo.
La piel es, a veces, una barrera, pero superarla es uno de esos placeres divinos que la vida ofrece de cuando en cuando. Afortunadamente para eso el humano dispone de lengua, manos, nariz, ojos y oídos. Cinco sentidos para disfrutar de una piel.
Internet está bien para “acercar”, pero jamás debe sustituir una caricia.
La piel es, a veces, una barrera, pero superarla es uno de esos placeres divinos que la vida ofrece de cuando en cuando. Afortunadamente para eso el humano dispone de lengua, manos, nariz, ojos y oídos. Cinco sentidos para disfrutar de una piel.
Internet está bien para “acercar”, pero jamás debe sustituir una caricia.
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