Irme*

He de ir preparándome para mi huida. He de organizarlo todo.
Primero haré la maleta, y en ella meteré sólo lo imprescindible, sólo lo que voy a necesitar una vez haya llegado a allí. Meteré mis sueños, aquellos de los que nunca te hablé; meteré mi pasiones, sólo las mías; meteré también el olvido, voy a necesitarlo tanto; me llevaré el desamor, a ti no va a hacerte falta. Sólo voy a dejarte los recuerdos, si me los llevó yo no sabré qué hacer con ellos, en cambio tú podrás olvidarlos, de nuevo.
Una vez esté hecha la maleta, recompondré mi alma, o lo que quede de ella y también me la llevaré. Si te encuentras algún trocito barriendo ya me lo mandarás.
Por cierto, también me llevaré el corazón. Me he acostumbrado a su ritmo de sístole y diástole y no sabría que hacer sin él.
Creo que ya está todo listo, no me falta nada, me lo llevo todo, incluso a ti.


*Extraído de mi viejo blog.

Todo un riesgo ¿jugamos?

El amor es un camino que se recorre con los ojos vendados, nunca se sabe si un paso mas llevará a un precipicio mortal o a la más inmensa de las felicidades.

A un hombre sencillo de corazón complejo


T
reinta y un años, y no es a ti a quien debo felicitar, sino a tus padres por traerte a este mundo.


Y no hablaré de tiempo, no lo clasificaré en días, ni semanas, ni meses porque lo nuestro no puede valorarse por duración si no por entrega y esta es ilimitada. Como aquellos fines de semana en los que éramos incapaces de contar cuantas veces habíamos hecho el amor, porque era la constante entre nosotros. Ahora, lejos el uno del otro y curada, por fin, de mi adición a las dosis diarias de felicidad que me producía tu presencia en mi vida, no me queda otra que agradecerte tanto como me has dado, hasta el punto de transformarte en quien no eras para llegar a mí. Craso error que nos ha costado un proyecto de vida, aún así te lo agradezco. Y el hijo que no tuvimos también te da las gracias porque no era el momento. Tampoco era el momento para nosotros, esta vida es demasiado pobre para soportar tanto amor y sólo las historias mediocres duran toda la vida, porque el amor, el de verdad, es una enfermedad con la que no se puede vivir mucho tiempo. Y me quedo con eso y con el recuerdo de nuestra primera vez, en la que me desvirgaste el alma entre sudor, semen y “te quieros”. Ahora disfruta, disfruta de ti. Vívete, porque el camino es largo y el destino inevitable.
Feliz cumpleaños.

Pd.: dile que te despierte a besos, que te sirva el café siempre después de comer, que no te haga limpiar el polvo, que te ayude a vestirte por las mañanas, que te compre yogures griegos, que te regale películas y que nunca te gane a ningún juego que tienes mal perder, pero sobre todo dile que te de, al menos, la mitad de lo que tú le vas a dar. Y que no olvide que tu 1´92 es sólo para disimular que, en realidad, eres muy pequeño.