martes, 10 de enero de 2006

Mientras llegas


Hace días que te espero. Mucho antes, incluso, de que te fueras.
Tengo los dedos arrugados de la humedad de tu recuerdo y sólo se me ocurre pensarte disfrutándome.
El tiempo se convierte en ansiedad y el reloj en mi cuadro preferido.

Mi sexo huele a ti y mi boca guarda tu sabor.
Eres el hombre que mi cuerpo pide y que mi alma necesita.