No me canso de trabajar, no me canso de madrugar, no me canso del estrés, me canso de la cantidad de gilipolleces y tonterías que tengo que soportar a lo largo del día para no parecer una antisocial.
Deformación Profesional
Una vez "vendido" el amor* sólo un buen servicio post-venta garantiza su continuidad y calidad.
*Entendiendo el amor como un producto.
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Las edades de la mujer y su relación con el vello
Si bien el tiempo pasa para todos, sin distinción de sexos, hay indicadores del paso de los años que sólo se dan en la mujer.
Después de varias duchas en el gimnasio, y de observar casi sin querer a mis semejantes de especie he llegado a una conclusión: los años en la mujer no se marcan ni por la celulitis, ni por la flacidez, ni por las arrugas, se marcan por el tipo de depilación de la zona púbica. Quedando de la siguiente manera la división de intervalos por edades.
Después de varias duchas en el gimnasio, y de observar casi sin querer a mis semejantes de especie he llegado a una conclusión: los años en la mujer no se marcan ni por la celulitis, ni por la flacidez, ni por las arrugas, se marcan por el tipo de depilación de la zona púbica. Quedando de la siguiente manera la división de intervalos por edades.
- Menos de 20: el sexo, como actividad, es aún un descubrimiento relativamente reciente, por lo que la zona púbica aún no es algo a lo que dar demasiado protagonismo. Las carnes están aún frescas no es necesario desviar la atención hacia una depilación espectacular. Por lo que la estética vendría a ser un “arreglao´ pero informal”.
- Entre 20 y 30: es en esta década donde lo que comúnmente se llama la depilación de las ingles pasa a ser la depilación del pubis, dejando apenas tiras de vello o “bigotitos”, incluso a veces dándole formas y colores como corazones o fresas. La creatividad es importante puesto que el sexo ha dejado de ser un descubrimiento para ser un experimento en el que probar cosas nuevas.
- Entre 30 y 40: aquí la depilación es casi total en muchos de los casos. El cuerpo comienza a perder la elasticidad de la veintena y hay que ofrecer lo que se tiene sin perder el tiempo, para eso nada mejor que dejarlo bien a la vista y despejadito de interrupciones que pudieran estropear una, cada vez más difícil, velada divertida.
- Entre 40 y 50: aquí se dan dos casos; las que tienen pareja estable y por lo tanto lucen un pubis “natural” o las que recientemente divorciadas tratan de recuperar el tiempo perdido haciéndose verdaderos estragos. Aquí lo importante es que vuelvan a llamar, para eso nada mejor que dejar un recuerdo “imborrable”.
- Más de 50: la alopecia no deja lugar a dudas. El sexo, si existe, es por amor, así que todo vale.
Carta al amor de mi vida
Querido clítoris:
En un día como hoy no quería dejar pasar la oportunidad de recordarte lo mucho que te quiero, aunque tú eso ya lo sabes muy bien.
Son veintinueve años juntos, aunque no lo voy a negar me costó encontrarte, tienes que reconocer tu timidez después de nuestro primer encuentro. Parece que fue ayer cuando a mis cinco años investigando me encontré contigo, recuerdo mi gran confusión al confundirte con un pene chiquitito y cómo se reían mis padres cuando les dije que en realidad era un niño mientras te mostraba orgullosa. Suerte que no fue así.
A pesar de mi torpeza contigo, no tardaste en comenzar a mostrarme tus sentimientos, que yo por ingenua confundía con ganas de ir al baño.
Pasaron los años y me olvidé de ti, te puse en manos del primer energúmeno que llegó y el pobre ni tan siquiera te conoció.
Afortunadamente volviste a llamar mi atención y nunca hubiera imaginado que podías darme tanto y tan bueno. Eres tan generoso. Sólo el amor de verdad puede ser así, bastan unos mimos para que tú me hagas explotar de satisfacción.
Ay qué placer conocerte tan bien. Qué bien lo pasamos juntos. Qué bonito es el amor y tener la garantía de que nunca nos abandonaremos, de que tu felicidad será siempre la mía. Pase lo que pase siempre estaremos juntos.
Mi pequeño clítoris, prometo no volver a ponerte en manos de quien no te sepa cuidar, no volveremos a permitir que nadie te menosprecie, tú vales mucho y mereces protagonismo.
Tu eterna amante,
Vanessa
En un día como hoy no quería dejar pasar la oportunidad de recordarte lo mucho que te quiero, aunque tú eso ya lo sabes muy bien.
Son veintinueve años juntos, aunque no lo voy a negar me costó encontrarte, tienes que reconocer tu timidez después de nuestro primer encuentro. Parece que fue ayer cuando a mis cinco años investigando me encontré contigo, recuerdo mi gran confusión al confundirte con un pene chiquitito y cómo se reían mis padres cuando les dije que en realidad era un niño mientras te mostraba orgullosa. Suerte que no fue así.
A pesar de mi torpeza contigo, no tardaste en comenzar a mostrarme tus sentimientos, que yo por ingenua confundía con ganas de ir al baño.
Pasaron los años y me olvidé de ti, te puse en manos del primer energúmeno que llegó y el pobre ni tan siquiera te conoció.
Afortunadamente volviste a llamar mi atención y nunca hubiera imaginado que podías darme tanto y tan bueno. Eres tan generoso. Sólo el amor de verdad puede ser así, bastan unos mimos para que tú me hagas explotar de satisfacción.
Ay qué placer conocerte tan bien. Qué bien lo pasamos juntos. Qué bonito es el amor y tener la garantía de que nunca nos abandonaremos, de que tu felicidad será siempre la mía. Pase lo que pase siempre estaremos juntos.
Mi pequeño clítoris, prometo no volver a ponerte en manos de quien no te sepa cuidar, no volveremos a permitir que nadie te menosprecie, tú vales mucho y mereces protagonismo.
Tu eterna amante,
Vanessa
Dinero, hombres y seducción
Pese a que la sociedad está en constante evolución hay cosas que no cambian y posiblemente no lo harán en mucho mucho tiempo. Una de estas cosas es el papel del dinero en el comportamiento humano, siendo éste mucho más influyente en los varones que en las hembras, aunque finalmente también repercute en estas últimas.
Cuando un hombre tiene dinero, independientemente de donde provenga éste, es una persona segura de sí misma, con capacidad de decisión y resolución de problemas, iniciativa, creatividad, y un sin fin de cuestiones que derivan de la seguridad que les aporta la billetera. Y es que los hombres nacen para ser admirados, y sin el dinero la mayoría de ellos se queda sin razones que admirar, resumiendo: sin personalidad. Es por esto que nunca existirá un seductor pobre (los “seductores” sin dinero se llaman vividores).
Estadísticamente hablando los hombres con alto poder adquisitivo tienen más y mejores relaciones a lo largo de su vida, y no se trata de una cuestión de intereses por parte de la hembra (aunque también se den), sino de la actitud que el dinero favorece en el varón, proyectando en la hembra una serie de cualidades que hacen que esta se relaje y se deje seducir.
Por su puesto, que la seducción es una cosa y el amor otra, pero para llegar al amor en muchos casos antes hay que seducir.
Cuando un hombre tiene dinero, independientemente de donde provenga éste, es una persona segura de sí misma, con capacidad de decisión y resolución de problemas, iniciativa, creatividad, y un sin fin de cuestiones que derivan de la seguridad que les aporta la billetera. Y es que los hombres nacen para ser admirados, y sin el dinero la mayoría de ellos se queda sin razones que admirar, resumiendo: sin personalidad. Es por esto que nunca existirá un seductor pobre (los “seductores” sin dinero se llaman vividores).
Estadísticamente hablando los hombres con alto poder adquisitivo tienen más y mejores relaciones a lo largo de su vida, y no se trata de una cuestión de intereses por parte de la hembra (aunque también se den), sino de la actitud que el dinero favorece en el varón, proyectando en la hembra una serie de cualidades que hacen que esta se relaje y se deje seducir.
Por su puesto, que la seducción es una cosa y el amor otra, pero para llegar al amor en muchos casos antes hay que seducir.
Por el desagüe
Llego a casa, tan cansada que a duras penas puedo encajar la llave en la cerradura de mi escondite.
Una vez dentro suelto todo, me deshago del abrigo, el maletín, la altura de mentira y la mirada de asesina.
Por fin desnuda y con la ligereza del presidiario que se libra de la enorme bola de acero entro en la ducha. Abro el grifo y me apoyo en la pared mientras se deshacen poco a poco los rizos, la mascara, el estrés, la impuntualidad y todo lo que hace de mi espalda una piedra inmoldeable.
Bajo la mirada hacia el desagüe mientras veo como todo se va por él sin importarme nada, sin preocuparme que será de mí sin todo lo que pierdo.
El sonido del agua es lo único que quiero escuchar, el jabón deslizándose por mi piel las únicas caricias que agradezco y mis manos el ardiente amante que deseo.
El vapor apenas deja ver lo que hay detrás del cristal. Cierro el grifo. Todo se ha ido por el desagüe y tras el empañado espejo, sólo queda una cosa: fragilidad.
Una vez dentro suelto todo, me deshago del abrigo, el maletín, la altura de mentira y la mirada de asesina.
Por fin desnuda y con la ligereza del presidiario que se libra de la enorme bola de acero entro en la ducha. Abro el grifo y me apoyo en la pared mientras se deshacen poco a poco los rizos, la mascara, el estrés, la impuntualidad y todo lo que hace de mi espalda una piedra inmoldeable.
Bajo la mirada hacia el desagüe mientras veo como todo se va por él sin importarme nada, sin preocuparme que será de mí sin todo lo que pierdo.
El sonido del agua es lo único que quiero escuchar, el jabón deslizándose por mi piel las únicas caricias que agradezco y mis manos el ardiente amante que deseo.
El vapor apenas deja ver lo que hay detrás del cristal. Cierro el grifo. Todo se ha ido por el desagüe y tras el empañado espejo, sólo queda una cosa: fragilidad.
Oleada de blogs eróticos (bostezo)
Hace un año y medio que existe este blog y al igual que yo, a simple vista, puede parecer lo que no es para los ojos de la mayoría, bastante limitada en ocasiones. El título junto a la imagen que encabeza este blog son algunas de las cosas que atraen a parte del publico, demasiado para mi gusto, que busca leer historias eróticas o pornográficas de golfas cachondas y frustradas que se meten lo primero que pillan. Imagino que se van de aquí como aquel que en su día compró El Arte de Amar de Fromm y esperaba aprender a hacer el sexo oral.
No voy a mencionar ninguno de esos blogs, ya les gustaría a sus autores/as que mi teclado les diera algo de vida, sólo diré que tristemente esta oleada de champiñones son mayoritariamente femeninos, y no voy a reivindicar ahora ni derechos de la mujer ni nada similar, sólo dejaré claro que algunas mujeres son tratadas como merecen y otras como quieren ser tratadas y que el respeto no se impone: se transmite o no se transmite.
Dicho esto, me gustaría añadir que el sexo es un tema como otro cualquiera, que es mejor practicarlo que hablar de él, que una historia bien contada vale la pena leerla hable de lo que hable, que hacer una mamada no es meterse la polla en la boca y que reconocer constantemente que necesitas que te follen no es muy elegante.
ACLARACIÓN:
Me toco, luego existo es mucho más que reconocer públicamente que me masturbo, es dejar claro que yo tengo el poder de mi cuerpo y soy dueña de mi placer, por lo tanto compartirlo es para mí la mayor prueba de amor, pero eso es otro tema.
Una hija de puta con clase, aunque muchos crean que es soberbio autodenominarse así es en realidad un acto de humildad, porque no soy una hija de puta con clase, soy la hija de puta con clase, y lo soy porque no hay otra, a pesar de las imitaciones, bastante tristes ciertamente.
No voy a mencionar ninguno de esos blogs, ya les gustaría a sus autores/as que mi teclado les diera algo de vida, sólo diré que tristemente esta oleada de champiñones son mayoritariamente femeninos, y no voy a reivindicar ahora ni derechos de la mujer ni nada similar, sólo dejaré claro que algunas mujeres son tratadas como merecen y otras como quieren ser tratadas y que el respeto no se impone: se transmite o no se transmite.
Dicho esto, me gustaría añadir que el sexo es un tema como otro cualquiera, que es mejor practicarlo que hablar de él, que una historia bien contada vale la pena leerla hable de lo que hable, que hacer una mamada no es meterse la polla en la boca y que reconocer constantemente que necesitas que te follen no es muy elegante.
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Me toco, luego existo es mucho más que reconocer públicamente que me masturbo, es dejar claro que yo tengo el poder de mi cuerpo y soy dueña de mi placer, por lo tanto compartirlo es para mí la mayor prueba de amor, pero eso es otro tema.
Una hija de puta con clase, aunque muchos crean que es soberbio autodenominarse así es en realidad un acto de humildad, porque no soy una hija de puta con clase, soy la hija de puta con clase, y lo soy porque no hay otra, a pesar de las imitaciones, bastante tristes ciertamente.
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