Las crisis económicas y políticas se han sucedido a lo largo de la historia, por diferentes razones, pero lo que está claro es que forman parte de un proceso predecible. Y esto va más allá de la política, que desde hace mucho tiempo no existe y se reduce a intereses económicos de “unos” y de “otros”.
El problema de la inmigración (sí, es un problema), tiene origen en las subvenciones que reciben los políticos por guardar a la “chusma” que nadie quiere, porque queda mal donde la pongas.
La delincuencia, tal y como la entendemos en un país “desarrollado”, es algo inherente a la pobreza y la pobreza es una tragedia útil para muchos, ya que permite, entre otras muchas cosas la creación de ONG´s que siempre son muy útiles para dar un lavado de cara al tema fiscal o grandes campañas políticas con nombre propio. Aún me acuerdo de la del 0´7. Y esto es una mínima parte de lo que hay detrás de todo esto.
Nosotros, humanos de a pie, no sabemos más que lo que nos cuentan, y nos cuentan poco y mal.
Las estadísticas nos dan información más o menos certera, y no las voy a cuestionar pero generalizar cuando se habla de seres humanos supone el riesgo de llevarte por delante a gente que tiene los mismos derechos y obligaciones que tú y que yo.
Yo, personalmente, no me siento capaz de levantar barreras infranqueables a nadie, ni a matarme por una bandera, ni a defender a un político. Yo pienso que somos una sociedad podrida desde hace mucho y que nos merecemos lo que tenemos.
Y lo peor es que la opinión del pueblo ya no tiene valor, porque el voto es sólo un grito al vacío, si las opciones políticas no ofrecen soluciones reales.