sábado 13 de marzo de 2010

Una pregunta, una respuesta y un cuento de amor.

- Mamá, mamá ¿Cómo llegué yo al mundo?.
- Verás hijo mío, siéntate.
Lo primero y más importante era tener un buen par de semillas: dos corazones, tu padre y yo, en una misma maceta, nuestro hogar.
Una vez los corazones estaban plantados fue necesario el mantenimiento de éstos, regarlos con ilusión, cariño, ideas, proyectos, sonrisas. Regarlos con amor. Después de un tiempo los corazones habían echado raíces a modo de brazos. Éstas los entrelazaron, como un abrazo real y figurado. Estaban fuertemente unidos, por eso pensamos que podíamos incluir un nuevo corazón para continuar regando nuestra maceta y hacernos, aún, más fuertes. Cuánto más fuerte es la unión, más fácil es resistir los inviernos, a veces, tan duros y fríos.
Poco después te encontramos, estabas esperándonos en un jardín, rodeado de otras semillas desperdigadas y sin sistema de regadío. No dudamos en sacarte de allí.
Así hijo mío, llegaste al mundo.

viernes 5 de marzo de 2010