Poco a poco mi cuerpo se va adaptando al susto. La doctora dice que pasarán meses para que vuelva a ser “la misma” de antes. Yo, en cambio, no creo que vuelva a serlo jamás. Quién quiere serlo.
Hace mucho que no estoy enfadada con la vida y aunque estoy condenada a ser una hija de puta por ser la deshijada de quien soy, la clase me ha ayudado a relajarme. A entender que es mejor la inferencia que la venganza y que si la felicidad de los demás es a costa de la mía propia, terminaré siendo una desdichada.
Quizá sea la madurez ó quizá que mis ojos han visto demasiadas cosas, aunque siempre soy la última en ver mi fortuna.
La vida me ha dado una nueva oportunidad, y me ha llenado las manos de amor para vivirla. Parece que es verdad eso de que al final "lo que das, es lo que recibes".
Hace mucho que no estoy enfadada con la vida y aunque estoy condenada a ser una hija de puta por ser la deshijada de quien soy, la clase me ha ayudado a relajarme. A entender que es mejor la inferencia que la venganza y que si la felicidad de los demás es a costa de la mía propia, terminaré siendo una desdichada.
Quizá sea la madurez ó quizá que mis ojos han visto demasiadas cosas, aunque siempre soy la última en ver mi fortuna.
La vida me ha dado una nueva oportunidad, y me ha llenado las manos de amor para vivirla. Parece que es verdad eso de que al final "lo que das, es lo que recibes".
