Los dos patitos

Llegó hace veintidós años. Alguien decidió que era el momento de cambiar mis muñecos por un bebé de carne y hueso y me hice mayor de un día para otro para así protegerle de todo.

De todas las opciones siempre escogió la peor, incluso estar siempre a mi lado. Fue un rebelde con causa, bajó al infierno, salvó su alma y ahora es un ángel de enormes alas blancas bajo las cuales me guarda del viento.

Es un héroe, nació sin saberlo para defenderse de un delito que jamás cometió. Y ha vencido, sin derramar ni una gota de sangre, con la elegancia innata concedida únicamente a los dioses.

Dice que tiene dos misiones en la vida: vivir y cuidar de mí. Ambas las cumple con creces, pues sabe vivir y manejarse con soltura ante los cuatro elementos y cuida de mí como un día le cuidé yo a él.

FELIZ CUMPLEAÑOS HERMANO. TE QUIERO.

Amor en zapatillas

Nunca me gustó la seducción, eso que a la mayoría le excita y motiva hasta el punto de vivir para ello. Tampoco los principios, la emoción de la novedad y lo desconocido para mí es un terreno pantanoso en el que difícilmente me siento cómoda. En cambio me encanta la naturalidad de lo conocido, una cena para dos entre fogones, una película compartida tirados en el sofá, una mañana eterna en la cama, un desayuno sin peinar, él en calzoncillos por el pasillo. Llegar a casa, ponerme las zapatillas y saber que él, el mío, esta ahí, siempre ahí.