Mis doce campanadas

Este año mis doce uvas irán dedicadas a las personas que a lo largo de este dos mil cinco han sido importantes para mí.

  1. ¡TOOOOOOM! A David, por llamar a tiempo a la ambulancia.
  2. ¡TOOOOOOM! A Xavi Morales, por enviarme al cirujano que me quitó el dolor.
  3. ¡TOOOOOOM! A Edu, por enviarme suerte mil veces.
  4. ¡TOOOOOOM! A Carlos, por invitarme a un Cus-Cus en Nochevieja.
  5. ¡TOOOOOOM! A Isabelle, por llamarme aquella tarde de verano.
  6. ¡TOOOOOOM! A Eligio, por su hospitalidad y su buen hacer gastronómico.
  7. ¡TOOOOOOM! A Jorge, por disculparse (a su manera).
  8. ¡TOOOOOOM! A Marta, por regalarme su serenidad y ganas de vivir.
  9. ¡TOOOOOOM! A Hiram, por aquella foto (hmmmm)
  10. ¡TOOOOOOM! A Mónica, por abrirse a mí.
  11. ¡TOOOOOOM! A Javier, por cuidarme la vida.
  12. ¡TOOOOOOM! A Ti, por venir, leerme y entenderme.

. final

Tengo muchas cosas que contar, pero no sé por donde empezar.

A principios de año dije que este sería mi año y salvo que en los días que aún quedan mi vida de un giro inesperado no parece que esto vaya a ser el gran año de mi vida.

Siempre supe que no se podía tener todo, por eso yo renunciaba a según que cosas, voluntariamente, para poder conservar otras, pero no sirvió de nada. La vida escogía por mí y me quitaba y me ponía situaciones sin que yo pudiera decidir apenas que hacer con ellas.

Ahora a punto de acabar este horroroso dos mil cinco me veo en el punto de partida. De cero, asqueada y decepcionada de todo. Sigo sin esperar nada de nadie y sigo sin confiar en nadie. Pero ahora sé que yo tenía razón: realmente nadie vale nada, ni yo.

Inevitable

No lo entiendo, todo se está nublando. No importa a donde mire, todo se ve borroso, como si estuviera desapareciendo. Los bordes de los objetos se difuminan, se unen entre ellos. Todo se está mezclando hasta formar una masa compacta, inútil. No consigo ver por donde piso, tengo que ayudarme con las manos e ir sujetándome por las paredes. Quizá si me meto en la cama y descanso se me pasará. Me cuesta respirar, necesito tomar aire fuertemente o me ahogaría. Cada vez distingo menos los objetos, sólo oigo las voces del televisor, pero no se lo que sucede. Son sólo colores que se mueven sin forma definida. No paro de suspirar.
Vaya, parece que estoy llorando otra vez.

De vuelta a casa, que no a mi hogar



Me he traído la noche de Paris, por si algún día la quieres compartir conmigo.

Me espera Paris

Con el alma arrastras y con la certeza de que estoy realmente sola, parto a Paris a trabajar. Serán sólo unos días en los que habrá más alcohol que trabajo y más pena que alegría. Me marcho a Paris, la ciudad del amor, y yo sin amor.
Por favor, que alguien seque el Sena y que no anochezca en Paris.

Desarrollo del ritual de la ex conoce a la actual

De todos es sabido que el entorno marca los hábitos y costumbres de cada individuo y que en lugares como el trabajo los empleados terminan diciendo todos las mismas expresiones y gastando las mismas bromas. Esto es lo que se llama empatía social. Pues bien, esto se acentúa mucho más si se trata de una pareja que convive a diario. Es en este caso en el que la empatía llega a convertirse en un código exclusivo de dos, un idioma. De ahí que muchas parejas utilicen expresiones o ademanes que para el resto pueden ser ilegibles o incluso ofensivos sin que la pareja se de por aludida ante el asombro de los presentes. Pues bien, nada más doloroso para una ex que contemplar al ex hablando en código con la actual pareja. Es aquí cuando la ex inicia su ritual de “yo te conozco muuucho más que cualquier otra mujer que pueda pasar por tu vida”.
Este ritual consta de dos partes muy sencillas:
  • Reírle las gracias a la actual pareja como si la comprendiera perfectamente.
  • Opinar posteriormente sobre la actual con el ex y resaltar al menos dos defectos de ésta. Uno de ellos ha de ser de trascendencia e irreparable apoyándolo además de una advertencia y el segundo será obligadamente sobre alguna expresión que utilizó la actual.

La actual tarde o temprano terminará por enterarse de la opinión de la ex de su pareja. Probablemente en un momento de enfado entre ambos. Es aquí donde la actual, lejos de enfadarse ha de valorar dos cosas:
  1. La ex se ha sentido muy inferior a ella.
  2. Cuanto más duras sean las críticas mayor es la envidia que ha despertado a la ex.

En la mayoría de los casos el ritual termina aquí, aunque se han dado casos en los que la ex siendo incapaz de superar su fracaso continúa con la segunda parte del ritual hasta que aparece en su vida otro ex con que comenzar el ritual de nuevo.

Nota: este ritual jamás afectará a una pareja de cimientos firmes siempre y cuando el miembro masculino reconozca ante su actual pareja que la ex es una zorra infeliz y que lo peor que le ha pasado en la vida ha sido conocerla e incluso le ha deseado la muerte en un par de ocasiones.

Costumbres


Cada

uno

sufre

como

sabe


y

yo


sólo




hacerlo

riendo.