Piso en Barcelona, 40m, 2 habitaciones, interior, sin amueblar
Zona, hospital clinic, Rosello/Viladomad (eixample izquierdo)
finca regia con portero 650€
Para más información, tl 667618288
e-mail de contacto: marblanco2012@hotmail.com
Ya me pasaré a veros, al gato y a ti
Un lindo gatito

-¿Cómo?, perdona, vida, no te oigo, a ver repítemelo.
- …
- Ah que el viernes vas a traer un gatito. Uy qué ilusión más grande, será nuestro pequeñín. Fíjate que nunca me gustaron mucho, pero ahora me hace tanta ilusión, por ti. Oye pues ahora que lo pienso esto habrá que celebrarlo, es casi como tener un hijo. ¿Y si compro un buen vino? o ¿le gustará más el whisky? Yo lo digo para que el gatito sepa que se le recibe con alegría y él pueda participar de ella. Después para diario ya le daremos Don Simón, pero el primer día…
- …
- Amor, y dices que es muy pequeño, pues no me va a llegar ni para unos guantes, aunque pensándolo bien la piel de gato no vale nada.
- …
- ¿Una casita? ¿Crees que hay que comprarle una casita? No hombre no, ahora con el calor que hace donde mejor va a estar es en la terraza, viendo a la gente pasear, los coches, poniéndose morenito… Lo que sí que voy a comprar es una bañerita, para que cuando llegue le podamos dar un buen baño, para que esté cómodo, que con este calor se suda mucho y los olores, ya se sabe.
- …
- ¿Al sofá? ¿Crees que se subirá al sofá? No, no lo creo, mi vida, yo ya se lo voy a explicar y no le va quedar ninguna duda. De verdad, mi amor, qué ilusión sólo de pensarlo, ya me estoy viendo paseando con el gatito por el barrio, la envidia de todos voy a ser.
- …
- ¿Escaparse? ¿Cómo se va a escapar? Oye y si así fuera, no seré yo quien retenga a nadie a mi lado. Si así lo quiere él, oye la libertad ante todo. Ay por Dios, qué sufrimiento.
- …
- ¡Uy! Por eso no te preocupes, no va a hacerle falta ningún juguetito, la vecina de arriba tiene un rottweiler así que ya le subiré al gatito para que jueguen los dos. Así también nos relacionaremos más con los vecinos, que oye a veces parecemos extraños.
- …
- ¿Un nombre? pues no lo había pensado, pero Hate me parece muy bonito, ya lo decía Víctor Manuel en aquella canción: Hate sólo pienso en ti, juntos por la calle un coche te atropellóooooooooooo, sólo pienso en ti.
- …
- Anda pues sí que se han vuelto delicados, así que los gatos ¿ya no se comen las raspas?, pues fíjate que tenía yo ahí unas sardinitas, que olían ya un poquito, pero nada. Bueno, bueno, pues se compra lo que el gatito necesite, faltaría más.
- …
- ¿Veterinario? ¿Es que ya está enfermo? Pobre…
- …
- Ah que no, que es que hay que vacunarle ¿Y para qué? Si total no va a salir de casa… Bueno, amor, lo que tú digas. Oye, vida mía, tengo una última pregunta, que los gatos tengan siete vidas significa ¿Qué mueren al séptimo o al octavo intento?.
- …
- Ah que el viernes vas a traer un gatito. Uy qué ilusión más grande, será nuestro pequeñín. Fíjate que nunca me gustaron mucho, pero ahora me hace tanta ilusión, por ti. Oye pues ahora que lo pienso esto habrá que celebrarlo, es casi como tener un hijo. ¿Y si compro un buen vino? o ¿le gustará más el whisky? Yo lo digo para que el gatito sepa que se le recibe con alegría y él pueda participar de ella. Después para diario ya le daremos Don Simón, pero el primer día…
- …
- Amor, y dices que es muy pequeño, pues no me va a llegar ni para unos guantes, aunque pensándolo bien la piel de gato no vale nada.
- …
- ¿Una casita? ¿Crees que hay que comprarle una casita? No hombre no, ahora con el calor que hace donde mejor va a estar es en la terraza, viendo a la gente pasear, los coches, poniéndose morenito… Lo que sí que voy a comprar es una bañerita, para que cuando llegue le podamos dar un buen baño, para que esté cómodo, que con este calor se suda mucho y los olores, ya se sabe.
- …
- ¿Al sofá? ¿Crees que se subirá al sofá? No, no lo creo, mi vida, yo ya se lo voy a explicar y no le va quedar ninguna duda. De verdad, mi amor, qué ilusión sólo de pensarlo, ya me estoy viendo paseando con el gatito por el barrio, la envidia de todos voy a ser.
- …
- ¿Escaparse? ¿Cómo se va a escapar? Oye y si así fuera, no seré yo quien retenga a nadie a mi lado. Si así lo quiere él, oye la libertad ante todo. Ay por Dios, qué sufrimiento.
- …
- ¡Uy! Por eso no te preocupes, no va a hacerle falta ningún juguetito, la vecina de arriba tiene un rottweiler así que ya le subiré al gatito para que jueguen los dos. Así también nos relacionaremos más con los vecinos, que oye a veces parecemos extraños.
- …
- ¿Un nombre? pues no lo había pensado, pero Hate me parece muy bonito, ya lo decía Víctor Manuel en aquella canción: Hate sólo pienso en ti, juntos por la calle un coche te atropellóooooooooooo, sólo pienso en ti.
- …
- Anda pues sí que se han vuelto delicados, así que los gatos ¿ya no se comen las raspas?, pues fíjate que tenía yo ahí unas sardinitas, que olían ya un poquito, pero nada. Bueno, bueno, pues se compra lo que el gatito necesite, faltaría más.
- …
- ¿Veterinario? ¿Es que ya está enfermo? Pobre…
- …
- Ah que no, que es que hay que vacunarle ¿Y para qué? Si total no va a salir de casa… Bueno, amor, lo que tú digas. Oye, vida mía, tengo una última pregunta, que los gatos tengan siete vidas significa ¿Qué mueren al séptimo o al octavo intento?.
Hasta Luego

Ya se ha ido. Ayer por la tarde la dejé en el aeropuerto y regresé a casa entre lágrimas y sonrisas. Lágrimas por lo que la echo de menos y sonrisas por lo bien que lo hemos pasado. Se podría decir que en estos días hemos experimentado todo tipo de emociones, desde la ilusión, hasta la tristeza. Hemos reído, llorado, bebido, comido, adivinado el futuro, trazado destinos, trasnochado, actuado, jugado, comprado, llamado, abrazado, besado…
Hasta muy pronto, Cati.
Hasta muy pronto, Cati.
He visto como gente que me importa dejaba de ser, por ella. He visto como gente a la que yo importaba, pasaba de mí, por ella. He visto como gente, teniéndolo todo, no ha valorado nada, por ella. He visto como gente cobarde se ha rendido ante su fuerza. He visto como gente inteligente parecía tonta, por ella. He visto como gente auténtica mentía, por ella. He visto como millonarios se arruinaban, por ella. He visto como gente tranquila maltrataba, por ella. He visto como gente honrrada, robaba por ella. He visto como gente buena se convertía en mala, por ella. He visto como gente colocada terminaba descolocada, por ella. He visto como aquel niño bueno terminó siendo un delincuente, por ella.
He visto como la droga ha terminado con gente que quiero.
No a las drogas.
He visto como la droga ha terminado con gente que quiero.
No a las drogas.
Foto de un amanecer
Anoche me dormí mientras el Tibidabo encendido me miraba de reojo. Hoy me han despertado Yann Tiersen y las gaviotas que volaban sobre los tejados de Gracia. Al fondo una ventana blanca de madera cuarteada semitapada por unas cortinas verdes, que revoloteando por el aire que entraba, dejaban entrever el día que hoy convertiré en el primer día de una nueva etapa.
Entre las sábanas rojas y mientras las aspas del ventilador de techo nos observaban, sus besos recorrían mi cuello susurrando -eres lo más bonito que hay-.
Un zumo de naranja y un café después ha comenzado el lunes.
Entre las sábanas rojas y mientras las aspas del ventilador de techo nos observaban, sus besos recorrían mi cuello susurrando -eres lo más bonito que hay-.
Un zumo de naranja y un café después ha comenzado el lunes.
Ella y Yo
Hoy quiero hablar de ella.
Ella no es perfecta, es más, es posible que tenga los defectos que menos soporto, pero sus virtudes son, sin duda, las que más necesito.
Nunca me ha fallado, ella siempre está cuando la necesito, me acompaña en todos los momentos por difíciles que sean, y cuando no me atrevo a reconocerle que estoy mal ella siempre encuentra algo para mantenerme entretenida y así consigue que se me pase, a veces, hasta sin la necesidad de confesarme.
Me encanta cuando ríe, me hace feliz aunque también sabe llorar pero nunca se deja consolar porque es fuerte. Es la mujer más fuerte que he conocido nunca, la he visto salir de situaciones que jamás hubiera imaginado. Y como dice ella: lo que no la mata la hace más fuerte.
No pasa un día sin que me recuerde, por las mañanas, que tengo que luchar, que tengo que seguir para delante. Sé que me quiere como jamás me ha querido nadie, lo que no tengo tan claro es si yo la quiero a ella, porque ella soy yo.
Desconexión
Sí. Probando. Probando. Uno, dos. Uno, dos. Probando.
¿Se me oye? ¿Si?
Cambio y corto.
¿Se me oye? ¿Si?
Cambio y corto.
Una de mis teorías (1)
El amor
es un producto
y la seducción
una estrategia de marketing.
es un producto
y la seducción
una estrategia de marketing.
Alguien distinto (un puto bicho raro)
No me siento un bicho raro, aunque soy consciente que esas cosas de las que nunca hablo me convierten en alguien “distinto”.
Tengo un carácter alegre y extravertido, soy capaz de adaptarme a casi cualquier situación acercándome a todo tipo de gente sin importar edad, sexo, religión, nivel cultural, etc. Soy, incluso, capaz de decidir caer, o no, bien. Esto, supongo, es una cualidad que imagino, innata o no, me sirve para compensar mi rechazo hacia la humanidad. En pocas palabras: no me gusta la gente. Pero esto no me convierte en alguien insociable, me convierte en alguien que no intima y con barreras para crear una amistad.
Jamás necesité el personaje del “mejor amigo/a”, aunque he de reconocer que sí lo he tenido, pero siempre se trató de personas que golpearon a mi puerta en varias ocasiones, es decir, personas que se esforzaron por llegar a mí. Aún así, hay cosas que nunca he compartido. Para según que cosas no necesito una segunda opinión.
Otro de mis problemas para intimar con las personas es mi dificultad para que alguien me guste. Es decir, me cae mal todo el mundo porque con un simple vistazo y unos diez minutos de conversación soy capaz de CONOCER lo que hay detrás de la fachada, y hay poca gente auténtica en la que valga la pena confiar.
Cuando alguien me atrae o me llama la atención es, normalmente, por poco tiempo. Me aburro enseguida.
Con el amor me pasa algo parecido, pero esa es otra historia.
Tengo un carácter alegre y extravertido, soy capaz de adaptarme a casi cualquier situación acercándome a todo tipo de gente sin importar edad, sexo, religión, nivel cultural, etc. Soy, incluso, capaz de decidir caer, o no, bien. Esto, supongo, es una cualidad que imagino, innata o no, me sirve para compensar mi rechazo hacia la humanidad. En pocas palabras: no me gusta la gente. Pero esto no me convierte en alguien insociable, me convierte en alguien que no intima y con barreras para crear una amistad.
Jamás necesité el personaje del “mejor amigo/a”, aunque he de reconocer que sí lo he tenido, pero siempre se trató de personas que golpearon a mi puerta en varias ocasiones, es decir, personas que se esforzaron por llegar a mí. Aún así, hay cosas que nunca he compartido. Para según que cosas no necesito una segunda opinión.
Otro de mis problemas para intimar con las personas es mi dificultad para que alguien me guste. Es decir, me cae mal todo el mundo porque con un simple vistazo y unos diez minutos de conversación soy capaz de CONOCER lo que hay detrás de la fachada, y hay poca gente auténtica en la que valga la pena confiar.
Cuando alguien me atrae o me llama la atención es, normalmente, por poco tiempo. Me aburro enseguida.
Con el amor me pasa algo parecido, pero esa es otra historia.
Breve e infinita historia
Sólo unas palabras bastaron para entender que el futuro era el lugar en el que siempre viviríamos juntos. El futuro pasó a ser el presente y la unión nuestra única forma de vida.
Pasaban las noches y a la belleza de nuestro pacto le atacaba la cotidianidad disfrazada de normalidad. Fue entonces cuando Él, armado con la lanza de la integridad y el escudo del amor, luchó a muerte cual Dios enfurecido y yo, mientras, con mis lágrimas de cristal iba trazando el mapa de regreso a nosotros.
Cuando todo hubo terminado nos miramos a los ojos y entendimos que el camino estaría lleno de normalidades que atacarían a nuestra unión, pero que el futuro era el lugar en el que siempre viviríamos juntos.
Pasaban las noches y a la belleza de nuestro pacto le atacaba la cotidianidad disfrazada de normalidad. Fue entonces cuando Él, armado con la lanza de la integridad y el escudo del amor, luchó a muerte cual Dios enfurecido y yo, mientras, con mis lágrimas de cristal iba trazando el mapa de regreso a nosotros.
Cuando todo hubo terminado nos miramos a los ojos y entendimos que el camino estaría lleno de normalidades que atacarían a nuestra unión, pero que el futuro era el lugar en el que siempre viviríamos juntos.
Gustar o no gustar ¿esa es la cuestión?
A lo largo de mi vida he aprendido y desaprendido muchas cosas, unas más útiles que otras, pero al final casi todas han servido para algo: formar el “ser humano” que soy hoy.
Una de las primeras cosas que aprendí, aunque no sé ni cuándo ni cómo (tema de psicólogos), es que gustar es bueno. Supongo que hasta ahí todo está normal. Claro que como ya he dicho antes también he desaprendido y esta es una de esas cosas que o bien he desaprendido o simplemente la he modificado a mi antojo.
La cuestión es que “gustar” es una palabra muy general y lo general especifica poco, por lo que yo, deformación profesional, he tenido la necesidad de escoger un público objetivo y segmentarlo después. Decidiendo así a quien quiero gustar y a quien no. Por lo tanto llegados a este punto gustar a demasiados puede resultar un insulto, por vulgar, y no gustar a según quien, por selecto, puede resultar de lo más halagador.
Una de las primeras cosas que aprendí, aunque no sé ni cuándo ni cómo (tema de psicólogos), es que gustar es bueno. Supongo que hasta ahí todo está normal. Claro que como ya he dicho antes también he desaprendido y esta es una de esas cosas que o bien he desaprendido o simplemente la he modificado a mi antojo.
La cuestión es que “gustar” es una palabra muy general y lo general especifica poco, por lo que yo, deformación profesional, he tenido la necesidad de escoger un público objetivo y segmentarlo después. Decidiendo así a quien quiero gustar y a quien no. Por lo tanto llegados a este punto gustar a demasiados puede resultar un insulto, por vulgar, y no gustar a según quien, por selecto, puede resultar de lo más halagador.
Falta de Serotonina
En la intimidad de mi soledad descubro lo insoportable que me resulta ser yo. No hay un solo día en el que no intente escapar de mí, pero es imposible, me he atrapado por completo y me llevo, sin solución, al más oscuro de los abismos. Trato de construir un lugar en el que sentirme cómoda, un pequeño rincón oscuro lleno de mí y vacío de fuera, pero el exterior me obliga a salir de él y el oxígeno me ahoga, me marea. Necesito volver a mi cueva de persianas bajadas.
Porque no sueño, lo estoy, loca.
Porque no sueño, lo estoy, loca.
A mi amigo:

Recuerdo cuando nos conocimos. No sé como fuiste capaz de acercarte a mí, te trataba fatal, pero tú siempre respondías con alguna ironía en forma de reto y al final lo conseguiste: te quise. Sé que no como tú necesitabas, pero te quise y te quiero.
Los dieciocho años que nos separaban eran un valor añadido que transformabas en tranquilad y confianza. Me gustaba saber que cualquier cosa que saliera de mí a ti te parecería buena, que mi mal carácter (la furia de la diosa lo llamabas) te apasionaba y mis juegos, simplemente, te enloquecían. Me amabas tal y como era sin exigirme nada más.
Reparabas en cada uno de los poros de mi ser, valorabas mis diminutas manos de niña pequeña y cada cosa que te gustaba te recordaba a mí. Incluso aquella película, Amelie, que decías que la protagonista era como yo. Quizá cuando decías que eras la persona que más me quería en el mundo, mientras yo me burlaba, tenías tu parte de razón.
Sabía que estabas enamorado de mí y no tuve la más mínima delicadeza, lo sé. También sé que los desengaños a los cuarenta duelen más que a los veinte y quizá por eso ya no quieres saber nada de mí. Pero aún así necesito que sepas que pienso en ti, que me siento más sola desde que no estás en mi vida, que Madrid me recuerda a ti y que el Museo del Prado sólo terminaré de verlo contigo.
¿Sabes? Te echo de menos
Los dieciocho años que nos separaban eran un valor añadido que transformabas en tranquilad y confianza. Me gustaba saber que cualquier cosa que saliera de mí a ti te parecería buena, que mi mal carácter (la furia de la diosa lo llamabas) te apasionaba y mis juegos, simplemente, te enloquecían. Me amabas tal y como era sin exigirme nada más.
Reparabas en cada uno de los poros de mi ser, valorabas mis diminutas manos de niña pequeña y cada cosa que te gustaba te recordaba a mí. Incluso aquella película, Amelie, que decías que la protagonista era como yo. Quizá cuando decías que eras la persona que más me quería en el mundo, mientras yo me burlaba, tenías tu parte de razón.
Sabía que estabas enamorado de mí y no tuve la más mínima delicadeza, lo sé. También sé que los desengaños a los cuarenta duelen más que a los veinte y quizá por eso ya no quieres saber nada de mí. Pero aún así necesito que sepas que pienso en ti, que me siento más sola desde que no estás en mi vida, que Madrid me recuerda a ti y que el Museo del Prado sólo terminaré de verlo contigo.
¿Sabes? Te echo de menos
Utopía Íntima
Tengo la mala costumbre de no hablar NUNCA de las cosas que verdaderamente me importan. De lo que me duele, de lo que siento, de mis miedos, de mis sueños… De mis sueños.
Es como si al no contarlos no los tuviera, es como si no me permitiera soñar en medio de toda esta crueldad que es mi vida.
Hubo un tiempo en el que a pesar de no hablar de mis fantasías, luchaba por ellas y nada era suficiente, jamás estaba quieta, siempre necesitaba más. En cambio ahora me sobra todo y con lo que tengo, con lo poco que he conseguido no sé qué hacer, donde meterlo, no sé para qué me sirve.
Y así transcurren mis días, pensando si existirá un lugar donde alguien como yo pueda vivir sin sentirse nada y sin necesidad de serlo.
Ya no veo animalitos correteando por el cielo, veo nubes.
Es como si al no contarlos no los tuviera, es como si no me permitiera soñar en medio de toda esta crueldad que es mi vida.
Hubo un tiempo en el que a pesar de no hablar de mis fantasías, luchaba por ellas y nada era suficiente, jamás estaba quieta, siempre necesitaba más. En cambio ahora me sobra todo y con lo que tengo, con lo poco que he conseguido no sé qué hacer, donde meterlo, no sé para qué me sirve.
Y así transcurren mis días, pensando si existirá un lugar donde alguien como yo pueda vivir sin sentirse nada y sin necesidad de serlo.
Ya no veo animalitos correteando por el cielo, veo nubes.
¿Cómo estás?
- ¡Hey, cuánto tiempo! ¡¿Cómo te va la vida?! ¡¿Qué haces?! ¡¿Terminaste la carrera?! ¡¿Sigues con aquel chico?! No sé, cuéntame ¿Cómo estás?
- Uuuuufffff, no sé qué decir has hecho que me plantee mi situación en el mundo.
- (Risas) ¡Venga mujer! Te invito a un café y me cuentas y te cuento.
- Ok.
- ¿Sabes? El otro día me acordé de ti. Vi un documental sobre la publicidad europea y me pregunté si habrías conseguido tu sueño: ser creativa de Coca-Cola (sonrisa final).
- Bueno, estoy en ello, pero aún me estoy haciendo de rogar, ya sabes como son estas cosas (sonrisa irónica). En realidad ni siquiera me dedico a la publicidad, es más, estoy buscando trabajo, de lo que sea ¿Qué haces tú?.
- Estoy trabajando en la gestoría de mi padre.
- Pero si no te hablabas con él.
- Ya pero tengo un tanto por ciento de beneficio capaz de limar cualquier tipo de aspereza.
- Ya, entiendo. Y dime, monstruo de las finanzas ¿no necesitas a alguien que te haga la planificación de medios?
- ¿Medios? ¿Qué medios? A mí enteros, por favor (risas). Es una empresa familiar, seguimos trabajando con los clientes que empezó mi padre. Figúrate.
- Ya.
- De todas formas están buscando a una copy en la empresa de un cliente. Te lo miro y te digo algo. Oye, y cambiando de tema ¿sales con alguien?
- Vivo con alguien.
- ¡Coño! No me lo creo ¡¿Tú?!
- Soy humana.
- Ya pero tú eras aquella tía de ideas claras en las que no había lugar para compartir la vida, sólo para acompañar de forma momentánea.
- Me enamoré.
- Oye pues me alegro, eso es difícil en estos tiempos ¿Y te va bien?
- Me enamoré.
- Uuuuufffff, no sé qué decir has hecho que me plantee mi situación en el mundo.
- (Risas) ¡Venga mujer! Te invito a un café y me cuentas y te cuento.
- Ok.
- ¿Sabes? El otro día me acordé de ti. Vi un documental sobre la publicidad europea y me pregunté si habrías conseguido tu sueño: ser creativa de Coca-Cola (sonrisa final).
- Bueno, estoy en ello, pero aún me estoy haciendo de rogar, ya sabes como son estas cosas (sonrisa irónica). En realidad ni siquiera me dedico a la publicidad, es más, estoy buscando trabajo, de lo que sea ¿Qué haces tú?.
- Estoy trabajando en la gestoría de mi padre.
- Pero si no te hablabas con él.
- Ya pero tengo un tanto por ciento de beneficio capaz de limar cualquier tipo de aspereza.
- Ya, entiendo. Y dime, monstruo de las finanzas ¿no necesitas a alguien que te haga la planificación de medios?
- ¿Medios? ¿Qué medios? A mí enteros, por favor (risas). Es una empresa familiar, seguimos trabajando con los clientes que empezó mi padre. Figúrate.
- Ya.
- De todas formas están buscando a una copy en la empresa de un cliente. Te lo miro y te digo algo. Oye, y cambiando de tema ¿sales con alguien?
- Vivo con alguien.
- ¡Coño! No me lo creo ¡¿Tú?!
- Soy humana.
- Ya pero tú eras aquella tía de ideas claras en las que no había lugar para compartir la vida, sólo para acompañar de forma momentánea.
- Me enamoré.
- Oye pues me alegro, eso es difícil en estos tiempos ¿Y te va bien?
- Me enamoré.
¿Transparencia?
Me divierte observar como aquí, sin necesidad de dar la cara, hay quien se atreve a mostrarse tal cual, y las putas se comportan como putas, los chulos como chulos, los cabrones como cabrones, los infieles como infieles… Definitivamente es este un paraíso para estos últimos. Una se pasea discretamente y descubre como, independientemente de la distancia, se van creando juegos, disfrazados en su mayoría de pasión, clandestinos que me producen, sinceramente, ganas de vomitar. Así que uno puede leer cosas tan bonitas como: te quiero, te amo, me gustas, me partes, querido, querida, vuelve cuando quieras…
Pero todo es casquería de matadero putrefacto. He visto pocos sitios en los que en la intención de conocer gente no se haga discriminación por sexos. Es decir, los tíos conocen tías y viceversa. Por lo tanto ¿es esta una “sana” forma de relacionarse? NO, quien más quien menos busca el polvo o el calentón clandestino. Qué pena.
Pero todo es casquería de matadero putrefacto. He visto pocos sitios en los que en la intención de conocer gente no se haga discriminación por sexos. Es decir, los tíos conocen tías y viceversa. Por lo tanto ¿es esta una “sana” forma de relacionarse? NO, quien más quien menos busca el polvo o el calentón clandestino. Qué pena.
Agradecimientos
A pesar de todo soy una persona educada y agradecida por lo que este primer post me servirá de excusa para dar las gracias a quienes de un modo u otro han colaborado para que este blog se inaugure este domingo 5 de junio.
En primer lugar quiero agradecer a un hombre sencillo su paciencia y dedicación, traducida en varias horas frente a mi Mac ejecutando mis preciadas indicaciones. En segundo lugar a mí misma, sin mí nada sería posible. En tercer lugar a mi madre y a mi padre por haberme hecho y con ello haber conseguido que este mundo sea un lugar más agradable para el resto de mortales.
Y por hoy ya basta de agradecer.
En primer lugar quiero agradecer a un hombre sencillo su paciencia y dedicación, traducida en varias horas frente a mi Mac ejecutando mis preciadas indicaciones. En segundo lugar a mí misma, sin mí nada sería posible. En tercer lugar a mi madre y a mi padre por haberme hecho y con ello haber conseguido que este mundo sea un lugar más agradable para el resto de mortales.
Y por hoy ya basta de agradecer.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
